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Educación digital

Pantallas y atención

  • Foto del escritor: Admin
    Admin
  • 3 mar
  • 4 Min. de lectura

Una de las consecuencias de que cada vez pasemos más tiempo utilizando pantallas, es decir, viendo la tele, jugando a videojuegos, usando las redes sociales digitales, viendo vídeos en YouTube… es que nuestra capacidad cognitiva se está viendo muy afectada de forma negativa. Y no solamente nuestra capacidad cognitiva, poco a poco nuestra capacidad intelectual también está decayendo y nos estamos volviendo una sociedad mucho menos reflexiva y mucho más vulnerable a manipulaciones.


Las redes sociales, las plataformas en streaming y las diferentes empresas tecnológicas tienen como modelo de negocio nuestra atención. Eso hace que inviertan millones de dólares cada año, investigando qué pueden hacer para que pasemos cada vez más tiempo utilizando sus servicios.


El CEO de Netflix hace unos años dijo en unas declaraciones que su mayor competencia era el sueño, por eso Netflix lleva incorporando desde hace mucho tiempo diferentes funciones para que pasemos más tiempo dentro de la plataforma. No solo Netflix, todas las plataformas de este tipo están haciendo lo mismo. Por ejemplo, como saben que la mayoría de personas ya no tiene la capacidad de prestar atención solamente a las películas o series y mientras las ven están usando al mismo tiempo smartphones y redes sociales, las tramas de estas series y películas cada vez son más fáciles de seguir, los personajes van explicando constantemente lo que pasa, hay un inicio que llama mucho la atención para retener la atención, en las series los capítulos acaban en medio de algo muy importante para que nos dé la tentación de ver el siguiente capítulo, los capítulos se reproducen de forma automática…


Todas las redes sociales ya han adoptado los vídeos cortos como el formato principal de sus contenidos porque han visto que es el formato que más retiene nuestra atención. Pasamos el tiempo viendo vídeos cortos que además se reproducen automáticamente uno detrás de otro. A esto hay que añadirle que los algoritmos muestran más los contenidos superficiales para que entre otras cosas adormezcan nuestra parte más reflexiva y activen nuestra parte más instintiva con el objetivo de que interactuemos más con ellos.


Una de las características de las redes sociales es que provocan que los usuarios experimenten lo que se llama "distorsión temporal", es decir, que cuando los usuarios entran a consultar algo en las redes sociales o a ver algún vídeo o alguna publicación, sin darse cuenta pasa media hora, una hora o incluso más tiempo, los usuarios pierden completamente la noción del tiempo. Y ese es exactamente su objetivo, que estemos constantemente dentro de las redes sociales, generando datos de uso y consumiendo anuncios, porque ese es su modelo de negocio.


Diferentes estudios ya muestran que el estar constantemente viendo vídeos cortos, entre otras consecuencias provoca que nuestra capacidad de atención permanente vaya disminuyendo y que nuestra concentración se disperse. Pero esta disminución en la capacidad de atención permanente también se da cuando somos más pequeños al realizar actividades de forma muy rápida en el mundo digital, al cambiar de actividad constantemente una detrás de otra.


En los niños muy pequeños esto se manifiesta no siendo capaces de jugar a un juego durante mucho tiempo, y cambiando constantemente de juego porque el juego les "aburre". No es que el juego les aburra, es que no son capaces de prestar atención durante más tiempo a una única actividad, en este caso al juego.


Desde los años 80, hay muchos estudios investigando cómo afectan las pantallas, en esos años la televisión, a la concentración de los menores y a su capacidad de atención permanente. Cada hora que los niños de primaria pasan a diario delante de la tele, aumenta un 50% la probabilidad de desarrollar trastornos de atención durante la ESO.


Según crecemos, otras actividades y dispositivos nuevos van generando en nuestro desarrollo cognitivo diferentes consecuencias. Uno de dispositivos que más daño está haciendo es el smartphone. Al igual que las redes sociales los smartphones están diseñados para que estemos constantemente utilizándolos y las aplicaciones que más se usan en smartphones suelen ser las redes sociales.


En personas de entre 12 y 20 años, aquellos que disponen de smartphones presentan casi tres veces más riesgo de padecer déficit de atención que los que carecen de ellos. Y las que dedican más de una hora diaria a las pantallas tienen prácticamente el doble de riesgo de tener trastornos de déficit de atención que aquellos que se mantienen por debajo de los 20 minutos.


Hay un libro muy interesante llamado "La fábrica de cretinos digitales" del neurólogo Michel Desmurget, que recopila entre otros, todos los estudios que tenemos desde los años 80 relacionados con todo tipo de pantallas, la capacidad de atención permanente y la concentración.


En muchas universidades el profesorado se está quejando porque los alumnos universitarios que llegan no tienen la capacidad de concentración ni de atención permanente necesarias para poder interiorizar y estudiar los contenidos necesarios. Muchas personas ya leen menos o leen cosas mucho más sencillas porque inconscientemente saben que le supone mucho esfuerzo. No es que decidan conscientemente no leer o leer cosas sencillas, simplemente no se les ocurre leer cosas más profundas.


El uso excesivo de pantallas está relacionado con dificultades para retener información, dificultades para concentrarse en las tareas complejas, con la capacidad de atención cada vez más limitada y fragmentada, la falta de análisis crítico de la información y el pensamiento superficial.


Ya está comprobado que el uso excesivo de pantallas está directamente relacionado con un bajo rendimiento académico y laboral. Mucha gente se centra en las consecuencias que todo esto tiene en los adolescentes, pero se olvidan de que también afecta a los adultos en general.

Hombre usando un smartphone
Hombre usando un smartphone

 
 
 

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