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El modelo de negocio de las redes sociales roza la criminalidad

 

Una de las razones por las que no lo había dejado hasta ahora era que mucha gente me decía que las redes sociales (digitales) ayudaban a que mi mensaje y mi trabajo llegase a más personas. Yo no lo veía tan claro, porque una cosa es tener presencia en las redes sociales, estar allí, y otra distinta es que el mensaje llegue a quienes se podrían beneficiar de él. Las personas a las que llego a través de las redes sociales ya están concienciadas de los riesgo que conlleva utilizarlas, así como de los peligros del mundo digital. El público al que me gustaría llegar, o no está en las redes sociales o nunca va a seguir una cuenta como la mía porque no le interesa. 

 

Una razón de peso para dejarlas es que cada vez que utilizaba las redes sociales, sobre todo cada vez que creaba publicaciones, estaba impulsando un modelo de negocio que ya está demostrado que tiene un efecto muy negativo en la salud mental, física, y emocional de todos los usuarios, especialmente en los menores de edad. Es decir, que además de crear contenido gratis para las redes sociales, porque estas plataformas se basan en el contenido que los propios usuarios creamos, estaba contribuyendo aunque sea un poco a generar todo ese daño del que estoy advirtiendo y ya estaba muy incómodo con esa incoherencia.

 

En mis reflexiones, me preguntaba si al publicar cosas en las redes sociales estaba ayudando realmente a alguien, a que alguien aprendiese más, a que alguien se concienciase de los riesgos que tiene utilizarlas, a mejorar su vida. Cada vez iba teniendo más claro que no. A través de las redes sociales contribuía a que los demás pasen más tiempo dentro y allí no se puede aprender nada. Como mucho conocemos información que si nos interesa podemos ampliar fuera de ellas para aprender algo, pero las redes sociales están diseñadas para llamar nuestra atención sin que el contenido que veamos sea significativo. Una de las cosas que hacen es adormecer nuestra parte reflexiva y activar nuestra parte impulsiva a través de la manipulación de nuestro sistema límbico. Ya todas las redes sociales van direccionándose a mostrar contenidos en formato de vídeos muy cortos. Y en una publicación o en un vídeo corto es imposible explicar algo con un mínimo de profundidad. Decidí dirigir mis esfuerzos a escribir artículos en el blog de la página web, a escribir artículos en medios de comunicación a participar en más radios para llegar a mas personas con un contenido de mayor calidad.

 

También me daba cuenta de que cuando yo las utilizaba, aunque sabía cómo funcionan, aunque las había estudiado, aunque solo las utilizase para el trabajo, seguía padeciendo sus efectos negativos y cada vez eran más difíciles de paliar. Los algoritmos nos muestran cosas que no buscamos, generalmente tipos de contenido que nos llaman más la atención como la sexualización de las personas, la desinformación, la violencia o contenido que genere emociones negativas intensas. Y ya vale.

 

En las redes sociales principalmente seguía a entidades que trabajan alrededor del mundo digital y a medios de comunicación, y me gustaría invitar a los medios de comunicación que tienen presencia en redes sociales a que hagan una reflexión sobre el tipo de contenido que publican en ellas. Muchos de ellos publican cosas que no publican en otros formatos ni en informativos televisivos. Si un medio de comunicación o un periodista pone su trabajo de forma gratuita en las redes sociales, al final, inevitablemente cae en el modelo de negocio de las redes sociales, y ese modelo se centra en llamar y retener la atención de los usuarios. Eso hace que poco a poco, sin darse cuenta, pueda empezar a publicar cosas de una forma más llamativa, actúe en el límite de la ética periodística, si no más allá. O puede comenzar a publicar imágenes o vídeos que no emitirían en la televisión o que de cobrar por su trabajo de forma directa no publicarían.

 

Otra de las dudas que tenía era que si dejaba de utilizar las redes sociales no iba a estar informado sobre lo que pasa en el mundo y especialmente no iba a conocer novedades de mi ámbito laboral, que es el mundo tecnológico. Pero me di cuenta de que puedo estar igual de informado si me suscribo a Newsletters de entidades o medios de comunicación que trabajan en el ámbito que me interesa, o si pago para leer la información completa en la versión digital de entidades y medios especializados. Accedo a información más completa y veraz sin distracciones, sin participar en el nefasto modelo de negocio de las redes sociales y sin apoyar el deterioro de la salud de los demás.

Sigo usando WhatsApp y Youtube, pero no Instagram, Facebook, LinkedIn o TikTok. En Facebook es Instagram he dejado la cuenta activa por si alguien se cruza con ella y quiere contactar conmigo. En los perfiles están las diferentes opciones de contacto. También las dejo activas para poder seguir enseñando a proteger las cuentas en las diferentes charlas que doy.

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