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Educación digital

13 años, la edad adulta en Internet

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    Admin
  • hace 5 días
  • 3 Min. de lectura

Hace ya unos años el Wall Street Journal publicó un artículo explicando cómo se decidió la edad mínima que las redes sociales establecen en su términos de uso para poder usarlas ya que diferentes estudios habían concluído que muchas familias estaban malinterpretando su significado.


A los 13 años los niños todavía están a más de una década de tener una corteza prefrontal completamente desarrollada. La corteza prefrontal es la parte del cerebro involucrada en la toma de decisiones y en el control de impulsos. Sin embargo, los padres y educadores los “sueltan” en Internet a esa edad, si no antes, porque interpretan que con 13 años “ya pueden descargar ciertas aplicaciones, crear cuentas de correo electrónico y registrarse en las redes sociales de forma segura”.


Muchas familias piensan que el requisito de edad de 13 años tiene las mismas características que  una calificación de una película para mayores de 13 años: que los niños pueden encontrar un poco más de violencia y lenguaje soez, pero nada que los marque de por vida. El problema radica en que la restricción de las redes sociales no es una restricción de edad basada en el contenido o en el uso seguro de las plataformas. Las empresas tecnológicas solo están cumpliendo con una ley de 1998 llamada Ley de Protección de la Privacidad en Línea de los Niños (COPPA), que tenía como objetivo proteger la privacidad de los niños de 12 años o menos. Esa ley está destinada a evitar que las empresas recopilen y usen información personal de los niños, pero indirectamente ha provocado que se imprima en el imaginario colectivo: 13 años, la edad adulta en internet. Es decir mucha gente piensa que 13 años es una edad aceptable para adentrarse en el Internet de los adultos.


¿Cómo se creó la ley COPPA?


En 1998, después de encuestar a más de 200 sitios web orientados a niños, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos informó que muy pocos publicaban políticas de privacidad o requerían el consentimiento de los padres antes de recopilar o divulgar la información privada de los niños. La FTC recomendó que el Congreso de los Estados Unidos promulgara una legislación que requiriese que los sitios web de los niños obtuviesen el consentimiento de los padres antes de recopilar, usar o divulgar la información personal de un niño. Para esto, el Congreso de los Estados Unidos tuvo que definir "niño".


En su proyecto de ley inicial, el entonces representante Markey dijo que un niño era alguien menor de 16 años. Pero hubo un rechazo enorme de las empresas de comercio electrónico sobre cortar el acceso a menores de 16 años a este mercado tan lucrativo, y de forma inesperada esas empresas encontraron aliados en los grupos de libertades civiles.


El miedo era que exigir a los adolescentes que obtuviesen el permiso de los padres podría reducir su capacidad de acceder a la información sobre el control reproductivo y el aborto, o recursos para obtener ayuda en situaciones vulnerables o abusivas, según Kathryn Montgomery, directora del Centro de Educación de Medios, precisamente el grupo que había empujado a la FTC para investigar los sitios web dirigidos a niños.


La COPPA se aprobó por un amplio margen en 1998 y entró en vigor en abril de 2000, cuatro años antes de Facebook y siete años antes del iPhone. Hasta el día de hoy, en lugar de pasar por el laborioso proceso de buscar el consentimiento de los padres, la mayoría de los sitios web, aplicaciones y plataformas de redes sociales simplemente afirman en sus términos de uso que los usuarios deben tener al menos 13 años para poder usarlas.


Las empresas que recopilan o divulgan datos de menores de 13 años pueden enfrentarse a  sanciones civiles de más de 42.000 dólares por violación, pero sólo son responsables si tienen conocimiento real de que el usuario es menor de 13 años. Si un niño de 13 años o un niño más pequeño que miente sobre su edad utiliza aplicaciones y sitios web de audiencia general, sus datos pueden recopilarse y compartirse legalmente.


Esa edad no tiene nada que ver con considerar apropiado o no que los mayores de 13 años usen las redes sociales, ni que puedan hacerlo de forma segura. Tampoco implica que su uso no tenga consecuencias en la salud física, mental y emocional de los usuarios, especialmente en los usuarios menores de edad, ni que las plataformas puedan proteger a los menores de las propias plataformas, que no pueden.


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