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Educación digital

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Adolescentes, apuestas online e inversiones

Una de las grandes desinformaciones que circulan y se fomentan a través de las redes sociales es la creencia de que se puede ganar dinero sin trabajar. Hay muchos influencers que literalmente dicen “si ganas 1000 euros eres tonto”, “si con 25 años no tienes una casa en propiedad eres un fracasado”. Estos mensajes van dirigidos principalmente a chicos adolescentes o adultos jóvenes.


Algunos de estos influencers dan “consejos” y crean cursos de pago para ganar dinero, para tener ingresos pasivos, para invertir y obtener grandes rendimientos económicos… pero como es imposible ganar dinero sin trabajar, por lo menos de forma legal, las personas que les siguen se quedan más o menos como están después de pagar por los cursos. Muchos de estos influencers utilizan métodos de manipulación psicológica que rozan “el lavado de cerebro” y mezclan discursos de desarrollo personal con las técnicas para ganar dinero, y generan estados mentales de obediencia en los suscriptores. Al finalizar los cursos o pasar un tiempo siguiendo estos consejos, los suscriptores piensan que han mejorado mucho sus vidas cuando en realidad están igual que antes pero con menos dinero, y generalmente han cortado lazos con amigos y familiares porque “muchas personas de alrededor no tienen mentalidad de ganadores y son un lastre”.


Como muchos de los cursos que ofrecen no tienen un temario completo ni competente, muchas de las personas que siguen sus consejos acaban perdiendo mucho dinero al ponerlos en práctica. Algunos ejemplos pueden ser la cantidad de personas que perdieron mucho dinero al poner en práctica el modelo de negocio Drop Shipping que se estuvo recomendando hace algunos años, las inversiones fallidas o que no dan los rendimientos prometidos, o la cantidad de dinero que pierden los adolescentes inviertiendo en diferentes criptomonedas.


Cuando damos sesiones con adolescentes de la ESO, en muchos centros educativos, generalmente en 3º y 4º, muchos chicos nos cuentan que realizan apuestas deportivas de forma habitual e incluso juegan al póker apostando a través de diferentes apps que no controlan la edad de sus usuarios. Estos chicos siguen consejos de los llamados “Tipsters”. Los “Tipsters” son personas que se dedican a dar tips o consejos sobre dónde o cómo apostar para ganar. Prometen una cuota muy alta de aciertos y generalmente dan consejos en Telegram. Suelen tener dos canales, uno gratuito donde muestran un estilo de vida bastante alto, haciendo ostentación de casas, coches y demás artículos de lujo, y otro canal de pago donde dan los consejos para apostar. Están generalmente en Telegram porque los canales allí son unidireccionales, es decir, que ellos pueden publicar algo que llegue a miles de personas, pero nadie les puede contestar.


Hacen todo tipo de trampas, como borrar las apuestas fallidas de su canal y dejar solamente las que han tenido éxito, o apostar simultáneamente una cosa y la contrario para que siempre acierten en algo, muestran los acierto y borran lo demás. De esta forma, cuando alguien entra a ver el historial de apuestas, solamente ve las que han tenido éxito y piensa que con sus consejos va a ganar mucho dinero.


Los Tipsters no ganan dinero apostando, ganan dinero aconsejando, con las suscripciones de las personas que les pagan por los consejos. No podemos hacernos ricos apostando tal y como ellos proclaman. Por un lado la legislación española no permite ganar mucho dinero con las apuesta, hay un límite. Por otro lado la característica principal de las apuestas es que no se puede adivinar el desenlace, es imposible, si no no sería una apuesta. Estas personas son estafadoras, vendedores de humo que aciertan en sus pronósticos tanto como lo podríamos hacer cualquiera de nosotros.


Muchos de estos estafadores tienen contratos con las casas de apuestas, de forma que ganan dinero por cada persona que les llevan para apostar. Es decir, por un lado cobran de los suscriptores y por otro lado cobran de las casas de apuestas. Son personas sin escrúpulos, a los que les da lo mismo que los adolescentes o jóvenes que están estafando se arruinen o puedan desarrollar una ludopatía, una “adicción” a las apuestas.


Lejos de ayudar a los adolescentes a prevenir estas actitudes y actividades, se las estamos sirviendo en bandeja al permitirles tener un acceso libre e ilimitado a internet sin ningún tipo de formación, sin control, sin acompañamiento, sin respetar las edades recomendadas y sin herramamientas para ayudarles a detectar y hacer frente a los riesgos. Y así, los adolescentes solo pueden perder, en todos los sentidos.

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