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Consejos para cuidar nuestra salud mental al usar las redes sociales

Las redes sociales pueden tener un impacto muy negativo en nuestra salud mental dañando nuestra autoestima, enfatizando procesos de depresión y ansiedad, pueden generar adicción... Coincidiendo con día mundial de la salud mental, os dejamos una serie de pautas que nos pueden ayudar a cuidar nuestra salud mental cuando utilizamos las redes sociales.


Lo primero que podemos hacer para saber si una red social tiene un impacto negativo en nosotros es cambiar una de las preguntas que solemos hacer habitualmente. En lugar de preguntarnos si una red social nos gusta o no, podemos comenzar a preguntarnos cómo nos hace sentir. Muchas veces utilizamos algunas redes sociales porque otras personas las utilizan o por costumbre, pero cuando nos paramos a analizar cómo nos hacen sentir nos damos cuenta de que tienen un impacto negativo en nosotros. Si es el caso, si vemos que la mayoría del tiempo algunas redes sociales nos generan tristeza, nos hacen sentir frustración, nos enfadan, nos hacen sentir envidia, bajan nuestra autoestima… podemos dejar de utilizarlas e invertir el tiempo en hacer cosas que nos hagan sentir mejor con nosotros mismos.

Sin dejar de utilizar redes sociales, puede ser una buena idea dejar de seguir cuentas que nos hagan sentir mal. Si detectamos que son cuentas concretas las que nos hacen sentir mal, podemos probar a dejar de seguirlas. Pueden ser cuentas que publiquen cosas que nos den pena, que nos enfaden, que consigan que nos comparemos constantemente con ellas… Podemos generar entornos positivos en las redes sociales siguiendo cuentas que nos generan bienestar.


Si lo que tiene un impacto negativo en nosotros son los comentarios que hacen en nuestras publicaciones, podemos poner las cuentas privadas, aceptar solamente a personas conocidas y permitir que comenten solamente personas de nuestra confianza.

Es muy importante desarrollar un espíritu crítico con lo que vemos. Las redes sociales han amplificado una forma de pensar en la que se equiparan el glamour y un canon de belleza concretos con la felicidad. Una y otra vez se muestran publicaciones que intentan vendernos felicidad, bienestar… asociándolas con un estilo de vida muy caro y muy específico. Muchas personas persiguen ese estilo de vida, y se frustran cada día al no conseguirlo pensando que no son suficientemente buenas. Es importante ser conscientes de que el glamour no tiene por qué significar felicidad, y que eso que vemos en las redes sociales, cuando es real, es un momento efímero que se vende como perpetuo. La mayoría de veces las cuentas de marcas, de famosos e influencers manipulan la realidad para vendernos ese glamour y ese estereotipo de belleza, no son reales. Todos los cuerpos de esas cuentas están completamente retocados en las fotos y videos, se utilizan filtros, se alquilan mansiones o decorados de aviones para sacar fotos y fingir estilos de vida concretos que no son reales… No tiene sentido compararse con lo que vemos en las redes sociales porque sencillamente no es real. Podemos sentirnos solos en la fiesta más glamurosa que podamos imaginar, podemos sentirnos tristes teniendo el cuerpo más increíble, y se puede ser tener la conversación más profunda del mundo con nuestra abuela mientras estamos en el sofá de casa viendo una telenovela. Los momentos de felicidad los podemos encontrar en cualquier lado y generalmente los vamos construyendo poco a poco con nuestras elecciones cada día.


Las notificaciones están pensadas para llamarla nuestra atención y robar nuestro tiempo. Cuando nos llega una notificación, de media pasamos 20 minutos en una red social. Podemos elegir una red social o aplicación de mensajería que sea nuestra principal vía para comunicamos con otras personas y activar solamente las notificaciones en esa aplicación. Al desactivar las notificaciones de las demás aplicaciones vamos a vivir mucho más tranquilos y va a bajar un poco el nivel de estrés y ansiedad que generan tantas llamadas de atención constantes.


También es una buena idea elegir un único dispositivo para conectarnos a cada red social. Por ejemplo, para no estar todo el día en Instagram, Facebook o TikTok y controlar más el tiempo que pasamos en ellas podemos elegir conectarnos solamente desde el ordenador.


Por último, podemos comenzar a crear momentos sin dispositivos de forma consciente. Pasamos la mayor parte del día conectados a internet y pegados a las pantallas. Vemos la tele, vemos series y películas, Youtube, estamos en redes sociales, en la calle escuchamos música, escuchamos podcasts mientras hacemos ejercicio, jugamos a juegos online… Esta conexión constante nos impide parar un segundo y poder identificar la cantidad de inputs que estamos recibiendo y las vivencias que estamos experimentando. Si creamos momentos sin dispositivos, nos daremos la oportunidad de digerir todo lo que vivimos cada día y de saber cómo nos sentimos. Podemos comenzar con cosas sencillas como ir a hacer la compra sin teléfono, comer sin usar pantallas, no usarlas como mínimo una hora antes de acostarnos… También podemos crear momentos grupales sin dispositivos cuando estemos con otras personas, fomentar los juegos de mesa, poner el teléfono en silencio cuando estamos con amigos o familiares… hay muchas cosas que se pueden hacer.