Imaginemos
- Admin
- hace 3 días
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Imaginemos por un momento que nos damos cuenta de que tenemos un problema como sociedad y al hacerlo reemplazamos los algoritmos de las redes sociales que fomentan la división, por otros que premian el consenso.
Imaginemos que en lugar de navegar por las redes sociales y ver miles de ejemplos que generan pesimismo sobre todos los aspectos de la vida, en lugar de ver violencia y cosas horrorosas que ocurren a diario en el mundo, de repente vemos ejemplos positivos provenientes de personas de todo el planeta. Que ya no vemos constantemente lo peor de la humanidad, que empezamos a ver a diario lo mejor de la humanidad. En lugar de ver una amenaza existencial, sentimos una esperanza existencial y comienza a cambiar la psicología del mundo entero.
Imaginemos que al igual que tenemos normas de emisiones para los coches, implementamos estas normas de emisión de dopamina, reconociendo que muchas aplicaciones estan diseñadas para secuestrar nuestra atención y fomentar comportamientos similares a los que tenemos con una máquina tragaperras. Con estas normas de emisión de dopamina, usar el teléfono ya no provoca una desregulación general en las personas ni ansiedad, y tenemos un control mayor al usar la tecnología.
Imaginemos que comenzamos a subvencionar un periodismo resolutivo para que cada vez que veamos un problema en las redes sociales, se contextualice con soluciones reales de todo el mundo que nos infundan esperanza en lugar de indefensión aprendida. Imaginemos que cuando revisamos las noticias, de repente entre un 30% y un 40% de lo que vemos son cosas que podemos hacer con amigos reales y con una comunidad real en nuestro entorno. Estaríamos usando la tecnología y esta nos animaría a desconectar y a tomar descansos.
Imaginemos que nos damos cuenta de que nuestros teléfonos no son sólo teléfonos, que son más bien un GPS para nuestras vidas y que nuestra eficacia depende de las guías que seguimos dentro de esos GPS. Imaginemos que nos damos cuenta de que la economía de la atención solo esta creando un GPS que nos dirige única y constantemente a ver más contenido, así que rediseñamos estos teléfonos y dispositivos como guardianes de la atención para tomar decisiones importantes.
Imaginemos que tomamos la decisión radical de tratar a las empresas tecnológicas como a cualquier otra empresa y que existen reglas que deben seguir. Imaginemos que grupos como Adolescencia Libres de Móviles o Altxa Burua movilizan la sociedad y ganan apoyo público para prohibir las redes sociales en todas las escuelas. Que decenas de miles de escuelas en todo el mundo se convierten en espacios libres de teléfonos, y una vez que eso sucede la risa vuelve a los pasillos y la capacidad de atención empieza a recuperarse.
Imaginemos que después de comprobar los efectos nefastos que tienen las redes sociales en la salud mental, emocional e incluso física de sus usuarios, se presenta una demanda multimillonaria contra el modelo de negocio basado en la atención y en la interacción. Al igual que la demanda contra las grandes tabacaleras, que terminó financiando campañas de concientización pública para informar sobre los peligros del tabaco, imaginemos que esta iniciativa financia campañas de alfabetización digital para jóvenes, permitiéndoles comprender los problemas de la tecnología al ritmo en el que se integra en la sociedad. Además, esta iniciativa financia eventos comunitarios, la revitalización del tejido social y el apoyo a la prensa local y el periodismo de investigación en todo el mundo, que han sido arruinados por este modelo de negocio.
Imaginemos que esto financia la conexión entre las personas, los eventos presenciales y la naturaleza. De repente, las mentes más brillantes de nuestra generación se centran en diseñar interfaces que permitan organizar eventos comunitarios. Como parte de ello, cambiamos el complejo industrial de citas online como Tinder que se aprovechan de la soledad de las personas fomentando el envío de miles de mensajes entre usuarios sin llegar a conocerse. Y de pronto, un simple cambio en estas aplicaciones de citas mejora el mundo enormemente: se ven obligadas a invertir en la organización de eventos presenciales semanales en las principales ciudades y en diversos lugares, utilizando inteligencia artificial para conectar a las personas compatibles. Así, cada semana, muchas personas solitarias tienen la oportunidad de conocer a todo tipo de personas con las que habían hecho match. Resulta que una vez que las personas comienzan a tener relaciones sanas, vemos que aproximadamente el 25% de la polarización online se debe simplemente a la desconexión consigo mismas y a la infelicidad. Y así, la polarización comienza a disminuir.
Imaginemos que empezamos a diseñar un entorno tecnológico que proteja y facilite la desconexión, que pasamos de modernizar las máquinas y degradar a los seres humanos, a modernizar las máquinas para modernizar a los seres humanos.





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