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¿LA VIOLENCIA DIGITAL TRASPASA LA PANTALLA?

 

Desde hace ya 5 años, antes de la pandemia, en los centros educativos donde vamos a impartir sesiones de educación digital (apartir de 3º de primaria, ESO, Bachillerato y FP), estamos notando un aumento constante de clases difíciles.

 

Faltas de respeto constantes, incapacidad de estar 5 minutos escuchando sin interrumpir, hablar tranquilamente con el de al lado con carácter desafiante mientras miran a los profesores que están intentando dar la clase, insultos entre el alumnado, enfrentamientos verbales con el profesorado, destrozo de sillas o material educativo… Presenciamos en primera persona incrédulos y preocupados cómo en muchos centros a los propios tutores, principalmente en la ESO pero también en primaria, cada vez se les hace más difícil poner orden y  hacerse respetar.

 

Al mismo tiempo cada año vemos cómo niños y adolescentes pasan demasiado tiempo en redes sociales y juegos online, muchos bordeando la adicción, cada año a edades más tempranas y durante más tiempo. El ambiente generalizado de las redes sociales y juegos online es también cada vez más tóxico, tanto que se han normalizado los insultos, las amenazas, los menosprecios, la violencia verbal, los videos de violeancia física, las humillaciones y la violencia digital en general. Esto provoca que en mucho centros educativos haya problemas de convivencia derivados de conflictos del mundo digital, y que incluso algunos  menores cometan delitos en el mundo online: Insultos y amenazas, difusiones de información privada o de imágenes de terceros sin consentimiento, suplantación de identidad, sextorsión, robos de cuentas, incursiones o cotilleos de comunicaciones privadas ajenas, instalación de software espía o de control para saber qué hacen otras personas... 

Aunque no hay estudios específicos que muestren una correlación entre el uso excesivo de las pantallas con el aumento de clases difíciles en primaria y secundaria, sí que hay estudios que relacionan la exposición a la violencia con un aumento del comportamiento violento. Esto no quiere decir que porque un niño o adolescente se exponga a videojuegos violentos o contenidos violentos en redes sociales o en la televisión vaya a salir a la calle a pegar una paliza a alguien o a repetir esos comportamientos.

Dicho esto, cada persona tenemos un baremo de aceptación de la violencia, a partir del cual tenemos respuestas emocionales negativas a la violencia. Mientras el cerebro se desarrolla, más o menos hasta la edad adulta, cuanto más nos exponemos a la violencia o a contenidos violentos, ese baremo va aumentando. Eso significa que cuando en nuestra vida diaria presenciamos actos violentos que están por debajo de nuestro baremo, no les damos importancia y no desarrollamos empatía con las víctimas. Por ejemplo, si estamos constantemente viendo o jugando a juegos donde pegamos y matamos a otras personas, videos, series o películas con peleas… cuando en la calle veamos que alguien le grita, le insulta o le empuja a otra persona, le restamos importancia y no empatizamos con la víctima. También está demostrado que la exposición habitual a contenidos violentos hace que niños y adolescentes sean más propensos a tener respuestas violentas verbales y pequeñas respuestas violentas físicas. A largo plazo, esta exposición continuada hace que la parte del cerebro que se encarga de la inhibición de comportamientos violentos se vaya desgastando.

 

Hace un par de semanas en un centro educativo una profesora me comentaba horrorizada, cómo por la mañana unos alumnosde la ESO habían formado un pasillo, mientras varias personas pasaban les iban dando collejas fuertes riéndose, y a la última persona que pasó le tiraron al suelo y le comenzaron a dar patadas. Las familias de esos agresores, eran todos chicos, seguramente se sorprenderán mucho al escuchar lo que han hecho y se preguntarán cómo ha podido pasar, cómo puede ser que sus hijos, que ellos conocen perfectamente, hayan sido capaces de hacer algo así. Esos adolescentes no tenían “historiales conflictivos”. La profesora me decía con resignación que las familias cada vez participan menos en las sesiones que los centros ofrecen para familias, da lo mismo el tema a tratar y que los padres de esos adolescentes que habían agredido a los demás nunca habían acudido a ninguna.

 

A la espera de estudios que lo demuestren, intuímos que la toxicidad y la violencia que se respira cada día en las redes sociales y en los juegos online, mezclado con el uso excesivo de pantallas (la mayoría sin control) y con la bajada de edad en el inicio de uso, es una receta que inevitablemente nos lleva a situaciones cada vez más difíciles.

FALTA DE PARTICIPACIÓN DE LAS FAMILIAS

Otra de las cosas que vemos con preocupación es que la participación de las familias en las charlas y formaciones que se programan para ellas, bien sea desde el propio centro educativo o desde otro lado, es ínfima. Muy pocas familias participan en las actividades que se crean para ellas. Pensamos que una de las razones por las que hay tan poca participación, por lo menos en las actividades relacionadas con la educación digital,  es que cuando en un centro educativo pasa algo grave relacionado con el mundo digital, para proteger a los menores, y a veces para "proteger la reputación del centro", esos problemas no se difunden, con lo que las familias piensan que no pasa nada, que estos casos de problemas de convivencia derivados del mundo online, estos ataques y delitos, son marginales en la ESO -  FP - Bachillerato e inexistentes en Primaria, y que sus hijos e hijas no van a ser víctimas y mucho menos agresores.

Sabemos de primera mano que no es así, lo vemos todos los días, pero nos gustaría realizar un sondeo para ir viendo hasta dónde llegan estos problemas en los centros educativos y para ofrecer estos datos a la sociedad, aunque sean datos aproximativos. Al finalizar cada curso escolar publicaremos los datos obtenidos de forma gratuita junto con nuestra memoria anual. Pensamos que ofrecer este tipo de datos es lo único que puede comenzar a concienciar a las familias sobre el riesgo de dejar que niños y adolescentes sigan usando las pantallas y el mundo digital sin ningún tipo de formación, pautas de uso, control, sin el conocimiento de la ley y de las consecuencias  y de forma excesiva.

Clase

VIOLENCIA DIGITAL
EN CENTROS EDUCATIVOS

Hemos habilitado un formulario para que tanto centros educativos, alumnado o familias puedan indicar los problemas que se detectan relacionados con las redes sociales, los videojuegos e internet en general.

En este formulario se puede informar de cualquier tipo de problema generado, desde problemas de convivencia en una clase por insultos y amenazas que se hayan podido dar el fin de semana en Fortnite, hasta réplicas de tendencias o retos que circulan en redes sociales derivadas en violencia física, pasando por la sextorsión, difusión de imágenes o información privada de otros alumnos o miembros del profesorado, detección de sexting entre menores, difusión de material pornográfico, acoso o bullying, ciberacoso o ciberbulying... 

Notas a tener en cuenta

Para que no haya información duplicada, os pedimos que en los comentarios describáis la situación y si puede ser detalléis el curso en el que ha pasado, pero sin ofrecer información privada como nombres, apellidos o apodos de las personas implicadas. De esa forma, si alguien más informa de ese mismo acto, sabremos que se trata del mismo.

Os pedimos que rellenéis un único formulario por centro educativo. Si han ocurrido varios episodios o diferentes tipo de problemas, seleccionar uno en el apartado "Situación generada" y detallar los otros en el último apartado.

 

A la hora de publicar los datos no nombraremos ningún centro educativo. Dejamos el campo "Centro Educativo" opcional, pero os agradeceríamos que lo rellenáseis.

Muchas gracias por participar y por colaborar en la concienciación a las familias de la necesidad de la educación digital para prevenir este tipo de situaciones. 

Riesgos
CUÉNTANOS VUESTRA EXPERIENCIA
Gracias por dar a conocer situaciones derivadas del mundo digital que se generan en vuestro centro educativo. Recuerda no poner información privada de nadie (nombres...). A la hora de publicar los datos no nombraremos a ningún centro educativo.

¡Gracias por compartir tus comentarios con nosotros!

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