Grupos de WhatsApp y menores
- Admin
- 11 dic 2023
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 19 ene
Hace poco se publicó en varios medios de comunicación que en un instituto de Madrid y en otro de Donosti alguien había creado un grupo de WhatsApp y estaba añadiendo al grupo a menores sin su permiso. Una vez dentro en ese grupo se compartía material perturbante como pornografía infantil, pornografía extrema y violencia explícita.
Después del revuelo surgido, parece que en lugar de que la noticia sirviera para que las familias tomasen conciencie del riesgo que tiene que los menores utilicen aplicaciones que aún no pueden utilizar, sirvió para dar una idea a más personas malintencionadas en otros lugares y hemos comenzamos a ver situaciones similares en institutos de diferentes provincias.
En un instituto de Vitoria nos decían que les habían añadido a un grupo donde les decían que si querían ser famosos tenían que enviar fotos e información privada. En otro instituto nos contaban que les exigían imagenes sexuales y les insultaban y amenazaban, incluso de muerte si no lo hacían. En un instituto de Hernani nos dijeron que había un grupo grande a nivel de Gipuzkoa y que compartían stickers pornográficos que se notaba que eran de niños. Muchas clases eran de primero de la ESO.
Hay que dejar claro a niños y adolescentes que hay un tipo de material y unas acciones que son ilegales y que hay que denunciar en la policía nada más verlo. La pornografía infantil (material sexual de menores de 18 años, da los mismo con 5 años o con 17), la violencia extrema, compartir imágenes de otros sin permiso, las amenazas… son delito y tienen consecuencias penales. Si alguien nos añade a un grupo o nos manda a través de chats este tipo de cosas, debemos mantener los chats, no borrarlos, e ir a la policía a poner la denuncia para que puedan investigarlo y detener a los perpetradores de esos delitos. Una de las obligaciones de toda la ciudadanía, porque además de derechos tenemos obligaciones, es denunciar un delito cuando lo presenciamos.
Recordemos una vez más que en los términos de WhatsApp se establece que para poder utilizar la aplicación los usuarios tienen que tener más de 13 años, pero que esa edad no tiene nada que ver con que la empresa crea que a partir de 13 años se puede hacer un uso seguro de la plataforma ni que se pueda proteger a los menores dentro de la plataforma. Es edad se basa en la ley COPPA de Estados Unidos, que dice que no se puede recopilar información a los menores de 13 años sin el permiso de sus tutores legales y que quienes infrinjan esa ley se enfrentan a multas de 42.000 dólares . Por eso, en lugar de pedir permiso a sus tutores legales ponen que los menores de 13 no pueden utilizarla.
Aunque lo óptimo sería que WhastApp implementase la opción de que para añadirnos a un grupo nos tuvieran que solicitar permiso y nosotros tuviéramos que aceptarlo, por lo menos existe la opción para elegir quién nos puede añadir a grupos. En los ajustes de WhatsApp, en el apartado privacidad está el apartado Grupos, donde podemos elegir “Quién puede añadirme a los grupos”, y allí podemos elegir “Todos”, “Mis contactos” o “Mis contactos, excepto…”.
Muchas familias al escuchar que desde el momento en el que dan smartphones a sus menores o les permiten utilizar redes sociales hay que explicar a niños y adolescentes que hay un tipo de material que hay que denunciar, se sorprenden y nos dicen que no ven adecuado hablar con niños sobre pornografía, pornografía infantil y material perturbador. El problema es que si tienen smartphone y si usan redes sociales, la probabilidad de que lo vean es muy elevada, pero mucho, por eso la importancia de las edades a la hora de entregar smartphones y usar redes sociales. Para tener un smartphone la edad recomendada es a partir de los 16 años en función de la madurez del menor. Hemos visto que la mayoría de las familias piensan que sus menores son más maduros que los de los demás y les dan smartphones antes.
Llevamos mucho tiempo advirtiendo de los riesgos de que niños y adolescentes utilicen smartphones y redes sociales y esto de los grupos es solamente una de las cosas que pueden pasar.
Parece que cuando las familias ven este tipo de situaciones en lugar de reflexionar y esperar para entregar este tipo de tecnología, que los menores no están preparados para utilizar de forma consciente y segura, piensan que estas cosas no van con sus hijos o que sus hijos viven en un mundo diferente y que no les puede pasar nada. Ya es hora de abran los ojos y comiencen a aceptar la realidad en la que viven. Por muy duro que se les haga deben abrir los ojos y reconocer que sus hijos también están en riesgo, que también ven pornografia y les está afectando en su forma de ver la sexualidad, que también hablan con extraños en Internet, que reciben contactos y solicitudes de pederastas, que también están expuestos cada día a desinformación, que están incorporando la toxicidad de las redes sociales a sus vidas, que sufren violencia digital y ciberacoso, que usan las pantallas de una forma excesiva, que estas herramientas están diseñadas para ser adictivas, que tienen un efecto muy negativo en la salud física, mental y emocional de los adolescentes … Hay tiempo de parar esto y darle la vuelta, pero para hacerlo es fundamental aceptar que tenemos un problema enorme, no querer verlo y mirar para otro lado nunca ha ayudado en nada.
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